111 años que Nacozari fue salvado.



Hace más de 11 décadas que el hermosillense Jesús García Corona salvó al pueblo de Nacozari de la explosión de dinamita que ardía en uno de los vagones del ferrocarril.

El 7 de noviembre de 1907 a Jesús García Corona no le correspondía conducir el tren, pero su compañero se reportó enfermo y tuvo que hacerse responsable de los tres viajes. La máquina realizó sin complicaciones el primer trayecto. Cuando iba de regreso por más carga, un mensajero abordó el tren a la altura de El Seis para avisar a Jesús García que se necesitaba llevar más explosivos a la mina, diez toneladas de pólvora que se usarían para una ampliación.

La carga la colocaron erróneamente en los dos primeros vagones, detrás de la caldera y no al final del tren, donde debía haber sido puesta. Jesús dio reversa al vehículo y lo colocó fuera de la mina; el viento del norte empezó a jugar con los remolinos del humo y del vapor.

Librada del freno, la locomotora trabajó en contra del viento; las chispas vivas, emanadas del contenedor volaron sobre el motor y la cabina, llegando hasta los dos primeros furgones, cargados con cajas de dinamita.

A las 14:20 horas un estruendo como temblor se sintió en Nacozari. La onda expansiva quebró vidrios y sacudió las casas. Tan grande fue la explosión que la locomotora desapareció por completo. Jesús murió al instante, lanzado por el frente de la cabina. De El Seis no quedó casi nada. Fueron 13 los muertos, entre niños, mujeres y obreros que se encontraban cerca de la vía, pero fueron cientos los que vivieron cuando Jesús García decidió alejar del pueblo el convoy en llamas. Los historiadores coinciden en que Jesús García salvó a un pueblo completo. A partir de 1944 por decreto presidencial, ese día se conmemora en México el Día del ferrocarrilero. En el parque Madero esta su estatus para recordarlo. Información de INEHRM.


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