CÓMO ALEJAR A LAS MOSCAS DE NUESTRO HOGAR

Las altas temperaturas que caracterizan el inicio del verano traen consigo un incremento en la presencia de moscas domésticas, y aunque estos animalitos solo buscan preservar su especie, como todos los seres vivos, la realidad es que en ningún hogar son bienvenidas, ya que se reconocen como vectores transmisores de enfermedades gastrointestinales.

La temporada de calor propicia que los residuos orgánicos en la basura se descompongan más rápidamente, lo cual es un escenario perfecto para que las moscas se reproduzcan en esas condiciones. Una vez que dichos insectos alcanzan una etapa adulta, buscan temperaturas más frescas, y regularmente las encuentran en el interior de las casas.

Miguel Ángel Martínez Téllez, profesor del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y experto en inocuidad alimentaria, explicó que es necesario implementar prácticas que reduzcan la incidencia de insectos como la mosca (Musca domestica) en nuestro hogar, ya que este insecto suele posarse sobre materia fecal o basura en la que proliferan microorganismos patógenos como Salmonella, Listeria o E. coli patogénica, causantes de padecimientos que van desde diarrea, dolor abdominal o fiebre, y moderadas o graves como septicemia y meningitis que, incluso, pueden llevar a la muerte; por tal razón, es importante mantener controlados los posibles vehículos de contaminación de los alimentos.

La forma más común de deshacerse de estos visitantes indeseados es utilizar un matamoscas; sin embargo, en ocasiones esta estrategia puede ser muy frustrante, pues obliga a la persona a perseguir al insecto volador, que frecuentemente suele ser más ágil que la mano del agobiado y fallido exterminador. A la postre, esto se convierte en una batalla sinfín, pues una nueva mosca siempre encuentra la forma de entrar a la casa y desata una nueva persecución. Por tal razón, el científico del CIAD precisó que es mejor pensar en estrategias preventivas que ayuden a mantener a las moscas fuera del hogar.

La higiene como regla

Procurar condiciones higiénicas en todas las zonas del hogar favorecerá que las moscas no encuentren factores atrayentes. El exterior de la casa, por ejemplo, debe de mantenerse libre de basura y heces de mascotas. Además, es importante evitar charcos, estancamientos de agua o recipientes de agua expuestos al aire, ya que los depósitos de líquidos sucios y con materia orgánica son altamente seductores para las moscas.

En caso de que no se utilicen para hacer composta, los residuos orgánicos se deben de depositar en bolsas adentro de un cesto, y este debe de permanecer siempre cerrado, con el fin de evitar que las moscas ingresen y se reproduzcan

ahí. Además, es fundamental impedir que las bolsas tengan orificios por los que se escapen líquidos o materia putrefacta, ya que estos contaminarán el cesto y el recipiente se convertirá en un “imán” para las moscas.

El interior del hogar es igualmente importante, por lo que debemos de procurar que los cestos de basura se encuentren siempre tapados. Trapear frecuentemente los pisos con una solución de agua y cloro es aconsejable, ya que dicho químico es repelente de estos insectos. Asimismo, podemos limpiar y desinfectar la mesa de preparación de la cocina con agua clorada antes y después de preparar o consumir alimentos.

Una trampa para las moscas

Aunque hay productos comerciales que prometen ahuyentar definitivamente a las moscas, no existe, por ahora, uno que funcione contundentemente, por lo cual su adquisición suele convertirse en dinero gastado en vano.

A continuación, compartiremos una técnica para realizar una trampa atrapamoscas, que funciona como una jaula de la que estos insectos no podrán salir una vez que ingresen.

Para elaborar la trampa necesitaremos una botella de plástico (PET) de dos litros. Cortaremos la parte superior de esta, aproximadamente diez centímetros abajo de donde empieza la contrarrosca.

Una vez que hemos quitado la parte superior, en lo que queda de la botella verteremos agua con azúcar y la mitad de un plátano maduro machacado y revolveremos hasta formar una mezcla uniforme. Posteriormente, tomaremos la parte superior del envase que cortamos previamente, lo pondremos boca abajo y lo insertaremos adentro de la botella que guarda la mezcla, como se muestra en la imagen.

Colocaremos esta trampa en un rincón del exterior de nuestro hogar, en frente o atrás, donde usted considere que ingresen las moscas con mayor frecuencia, preferentemente en una parte alta fuera del alcance de niños o mascotas.

Con el paso de los días, la mezcla del interior de la botella fermentará y será de gran interés para las moscas, por lo que estas ingresarán en el envase, pero no podrán salir.

Conforme veamos que el recipiente se empiece a llenar de moscas, podemos desecharlas en una bolsa de plástico, amarrarla y tirarla a la basura.

Si bien no es una trampa que resulte muy agradable a la vista, puede ser una buena solución para deshacernos de las moscas.

Colaboración de Miguel Ángel Martínez Téllez, investigador de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del CIAD.



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