CINCO RAZONES PARA PRODUCIR Y CONSUMIR ALIMENTOS ORGÁNICOS

La producción masiva de alimentos es una estrategia desarrollada desde hace décadas que ha intentado garantizar la disponibilidad de alimentos para la población mundial. Sin embargo, para lograr altos niveles de producción la agricultura se ha mecanizado y se han desarrollado prácticas que perjudican al medio ambiente, ya que explotan los recursos naturales (agua), deterioran y agotan el suelo y disminuyen la biodiversidad de especies.

Dentro de las prácticas agrícolas convencionales se puede mencionar el monocultivo, que consiste en dedicar el suelo al cultivo de una sola especie. Otras de estas prácticas son el uso de agroquímicos para el control de plagas y la fertilización del suelo, así como el uso de semillas híbridas o modificadas genéticamente (transgénicas). A pesar de este contexto mundial para la producción masiva de alimentos, la agricultura convencional no ha cubierto las expectativas de seguridad alimentaria; adicionalmente, la distribución equitativa de los alimentos no ha sido lograda.

Es importante destacar que, tanto en países en desarrollo como en países desarrollados, la agricultura familiar es la forma predominante para la producción de alimentos. Es por ello que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) tiene entre sus metas actuales reposicionar esta actividad para promover un cambio hacia un desarrollo más equitativo y equilibrado en la producción, orientado al aprovechamiento de la biodiversidad para producir alimentos de manera sustentable, esto es, a través de prácticas agrícolas benévolas con el medio ambiente. En este sentido, hoy en día es indispensable un cambio de paradigmas para lograr la seguridad alimentaria en los hogares, siendo una de las alternativas la producción de alimentos orgánicos a través del desarrollo de una agricultura de conservación.

A continuación, se describen cinco razones sobre la importancia de la producción de alimentos orgánicos:

Prácticas agroecológicas

La producción de alimentos orgánicos contribuye a incentivar la producción primaria mediante el uso de prácticas agroecológicas basadas en el manejo sustentable del cultivo, tales como la aplicación de composta orgánica para la fertilización del suelo y el uso de cobertura natural con residuos de la cosecha, el uso de semillas adaptadas a las condiciones climáticas de la región, que favorece

la preservación de especies nativas, y la rotación o asociación de cultivos para la diversificación de alimentos. En conjunto, estas prácticas agrícolas contribuyen al manejo integral del cultivo.

Incrementan la biodiversidad

La implementación de prácticas agroecológicas para la producción de alimentos orgánicos no daña a otras especies de plantas y animales cercanas al cultivo, sino que las integra al ecosistema formando un espacio ecológico que beneficia a la producción y favorece la biodiversidad, permitiendo la conservación de especies nativas. Por ejemplo, la incorporación de plantas alopáticas o medicinales como cultivos asociados, puede ayudar al control de plagas y enfermedades de las plantas. Esto también incrementa las comunidades de microorganismos benéficos que habitan en el suelo y que contribuyen al crecimiento de las plantas.

Ayudan a conservar el medio ambiente

Debido a que en las prácticas agroecológicas se considera la producción orgánica de alimentos, uno de los beneficios es la eliminación de agroquímicos, los cuales contaminan los suelos, el agua y el aire. Además, estos productos químicos son tóxicos para el ser humano y contaminan los alimentos.

Productos saludables y nutritivos

Una visión productiva de alimentos bajo una agricultura de conservación, en la que se contemple el uso de abonos naturales para enriquecer el suelo y el control de plagas y enfermedades sin el uso de agroquímicos, permite obtener alimentos frescos e inocuos. El consumo de estos productos favorece una alimentación nutritiva, pues son una opción para sustituir el consumo de alimentos altamente procesados, los cuales causan daño a la salud.

Contribuye a la economía familiar

La producción de alimentos orgánicos en los hogares contribuye a la economía familiar, ya que estos productos serán incorporados a la dieta, significando un ahorro en el gasto. Asimismo, es una estrategia para la reducción de excedentes, el cual es un problema en la producción convencional, donde la producción excedente de alimentos normalmente acaba destruida en el campo.

En México, la seguridad alimentaria es un derecho constitucional, orientado a garantizar una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad a toda la población.

Sin embargo, el porcentaje de la población mexicana con algún grado de inseguridad alimentaria aún es crítico. La producción de alimentos orgánicos, utilizando semillas nativas, tales como maíz, frijol, hortalizas, etc., bajo una agricultura de conservación mediante prácticas agroecológicas, es un sistema realizado de manera ancestral por los productores en pequeño que puede contribuir a combatir este rezago de seguridad alimentaria en los hogares. Es muy importante mencionar que dichas prácticas agrícolas permiten la conservación de los recursos naturales y del medio ambiente.

Colaboración de Rosina Cabrera Ruiz, académica del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo.


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