¿De dónde viene el árbol de Navidad?

Antes de la era del cristianismo, el árbol era un importante símbolo dentro de las culturas paganas. En algunos pueblos europeos se creía que los árboles volverían a florecer después de la primavera solo si se les rendía tributo durante el invierno.

Los celtas y los druidas franceses y británicos veneraban al roble y los romanos veían poderes especiales en los árboles frutales, mientras los vikingos decoraban abetos y fresnos con trofeos de guerra para la buena suerte.

Al surgir el cristianismo, aquel rito pagano de venerar a los árboles fue adoptado por la costumbre cristiana.

En el siglo XII, un monje inglés visitó la región de Turingia en Alemania y en su crónica dejó registrado que las iglesias eran decoradas con abetos durante la Navidad, mientras que San Bonifacio, llevó el cristianismo a esa región usando la forma triangular del abeto para describir a la Santísima Trinidad, así, los convertidos veneraban al abeto como “el árbol de Dios.”

Lo anterior hace suponer que Alemania es la cuna del árbol de Navidad. Hacia 1500, los alemanes ponían árboles de Navidad en sus casas, colocándole en las ramas dulces y galletas como símbolo de plenitud. Se dice qué Martín Lutero, durante su reclusión en el castillo de Wartburg, en Turingia, decoró un pequeño árbol de Navidad con pequeñas velas para asombrar a los niños.

Para mediados del siglo XVI, en los mercados de los pueblos alemanes se vendían ornamentos de cera y flores de papel de colores rojo y blanco, que la gente colgaba en su árbol navideño.

En 1846, la reina Victoria de Inglaterra y su familia, apareció retratada en un semanario junto a un árbol de Navidad. Al verla, sus súbditos adoptaron esa costumbre.

Para entonces el árbol navideño comenzó a expandirse por el norte de Europa, mientras que los países mediterráneos como España, Francia, Italia y Grecia celebraban la Navidad con la representación del nacimiento de Cristo.

La aparición del árbol de Navidad en Estados Unidos data del año de 1776, durante la guerra de independencia de las trece colonias, ya que los británicos trajeron con ellos a mercenarios europeos, entre ellos alemanes, quienes celebraron la Navidad en ese país con árboles navideños.

Para mediados del siglo XIX, esa costumbre ya es popular en ese país norteamericano.

Hacia 1850, en el distrito de Lauscha, Alemania, reconocida por la calidad de su vidrio, se comenzaron a fabricar las primeras esferas navideñas para adornar el arbolito, que pronto fueron importadas por Inglaterra.

Parece ser que la primera vez que se colocó un árbol navideño en España fue en Madrid, durante la Navidad del año 1870, en el desaparecido palacio de la princesa de origen ruso llamada Sofía Troubetzkoy y su esposo el aristócrata español José Osorio y Silva, marqués de Alcañices.

Para 1880, el famoso comerciante F. W. Woolwort, comenzó a importar las esferas masivamente a Estados Unidos. Pronto surgieron nuevos inventos para adornar el arbolito en USA, en 1882 fueron patentadas las luces navideñas, y en 1882, los ganchos para colgar las esferas en el árbol y otros artículos para decorarlo. El árbol de Navidad en México.

El primer registro de un árbol de Navidad en México data de 1867, cuando el teniente francés de veintiocho años Ernst Pitner, quien había llegado al país en 1865, acompañando a Maximiliano de Habsburgo, le escribió una carta a su madre quien vivía en Viena, Austria, siendo prisionero de guerra de las fuerzas juaristas en Monterrey, Nuevo León.

En su carta, Pitner le dice a su madre que ha pasado las fiestas de Navidad en Monterrey, incluso hasta con un árbol navideño, invitado por tres familias alemanas residentes en aquella ciudad norteña. Sin saberlo, el joven teniente dejó un registro de esa tradición ya establecida en territorio mexicano.

Durante el siglo XX, el árbol navideño, ya popularizado en todos los hogares de occidente, sufrió transformaciones y modas.

El estilo alemán se perdió en la Primera Guerra Mundial y resurgió de nuevo en los años treinta con la nostalgia de Charles Dickens y su Cuento de Navidad.

En los años sesenta, bajo la influencia de la era espacial se crea el pinito de aluminio. En los años setenta aparecen los pinitos de plástico y para los años noventa, con la moda ecológica resurgen los pinos naturales victorianos.

En el siglo XXI, los adornos chinos de bajo precio, luces, esferas y ornamentos, dominan el mercado y la decoración de los pinos. Para la segunda década de este siglo, surgen los árboles iluminados por la fibra óptica.

Fuentes: Valtier Ahmed. ¿Cómo llegó el arbolito de Navidad a México?. Revista Relatos e Historias de México. Diciembre de 2018. No. 124. ¿De dónde viene el árbol de Navidad?. Revista National Geografic España. 21 de diciembre de 2015

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