La deuda que ahoga a Hermosillo

Actualizado: 28 de nov de 2018

Supera los 4,232 millones de pesos, se compone de los créditos que se solicitan a bancos, la que se contrata a proveedores y del gasto corriente.

  • Administraciones de Javier Gándara Magaña y Maloro Acosta responsables de los mayores incrementos de la deuda en 15 años analizados.

  • Ernesto Gándara abrió la puerta a mecanismo que lo permitió.



Cada nueva administración que llega al Ayuntamiento de Hermosillo informa sobre lo endeudado que el anterior gobierno dejó a la ciudad y se convierte en el argumento principal para explicar que la capital de Sonora no solo no avanza, sino que retrocede en la prestación de servicios públicos, seguridad y mejor infraestructura.


4 mil 232 millones es realmente la deuda que se enfrenta, es el resultado de un incremento del 665% en 15 años, pero han sido dos administraciones las que han impactado con mayor endeudamiento: Durante el período de Javier Gándara (2009-2012) y el de Manuel Ignacio Acosta (2015-2018).

Con la ayuda de un experto en contabilidad y finanzas y después de un análisis a documentos oficiales, el equipo de ¿Qué pasa? explica por qué Hermosillo es el cuarto municipio más endeudado del país sin que los ciudadanos tengan por ello una mejor calidad de vida.


Con esta información que se ha obtenido de documentos oficiales, como cuentas públicas y entrega-recepción, precisa la información de la deuda que guarda el Gobierno y que nunca se informa por las autoridades de manera precisa porque solo se informa la deuda pública pero nunca lo que se genera por pasivos a corto plazo o deuda a proveedores.


Para las administraciones que concluyeron en 2003, 2006 y 2018 la información se tomó de las cuentas públicas; mientras que para el caso de los gobiernos que terminaron en 2009, 2012 y 2015 los datos se obtuvieron de los archivos de entrega-recepción.


¿Por qué creció la deuda y el municipio empeora?

El incremento de la deuda de Hermosillo tiene origen y explicación. Sí tomamos de base a partir de la administración 2000-2003 a cargo de Francisco Búrquez Valenzuela, se observa que concluyó su mandato con un pasivo de 635 millones de pesos, suma conformada por deuda a corto plazo (proveedores) y pasivo a largo plazo (deuda pública).


Para la gestión 2003-2006 de María Dolores Del Río Sánchez, la deuda descendió a 545 millones de pesos, disminuyendo el pasivo a corto plazo y el pasivo a largo plazo.

Hasta este momento el nivel de la deuda estaba controlado y observado por las dependencias encargadas de la fiscalización que impedían el sobre-endeudamiento.


Sin embargo, al inicio de la administración de Ernesto Gándara Camou (2006-2009) el Gobierno Municipal abrió la puerta con el programa de “Cadenas Productivas” a la práctica que ha generado el crecimiento desmedido de la deuda.


Las “Cadenas Productivas” es un producto financiero que ayuda a ser un soporte temporal en la iniciativa privada, permite financiar a corto plazo el pago a proveedores con un costo accesible para la empresa cuando regresa el dinero a la institución bancaria que pagó su deuda con el proveedor.


Este esquema meramente empresarial lo acogió el Gobierno de Hermosillo y al recibir préstamos de bancos para financiar pagos a proveedores, que normalmente se pagaba con los ingresos propios de la Administración Municipal, fue acumulando pagos debido a que no pagaban esos préstamos a corto plazo porque dejaron de considerarlo gasto corriente.


Es así que el aumento de la deuda da un brinco al termino de la administración de 2006, de 545 millones de pesos a 730 millones de pesos, tres años después al concluir la administración 2006-2009.


Esta cifra como todas las que se anuncian cada tres años, por las autoridades, no se conocía como tal porque nunca le suman al dato de la deuda pública el saldo de pasivos a proveedores, renglón que refleja el mayor porcentaje de la deuda a partir del 2007.


Esta forma de obtener dinero, registrarlo como pasivo y no como deuda pública, - no requiere autorización del Congreso del Estado- fue la tentación para la administración de Javier Gándara Magaña que iniciaba en septiembre de 2009 y que al término de la misma -en 2012- el pasivo alcanzaba 2 mil 271 millones de pesos.


De los más de 2 mil 271 millones de pesos que heredó de deuda a la siguiente administración municipal, la administración 2009-2012 fue responsable de incrementar el pasivo en 1,541,041 millones de pesos.


Este impresionante salto de deuda corresponde al registro de 1,375 millones de pesos en pasivos a corto plazo que no se pagaron; 6 millones de pesos con proveedores a largo plazo y 214 millones de pesos contratados en instituciones bancarias como deuda pública.


Es la siguiente administración de Alejandro López Caballero -2012 a 2015- la que reestructura los saldos acumulados en pasivos de corto y largo plazo y los convierte en deuda pública a largo plazo para negociar su re-estructuración.


De tal forma que el pasivo de corto plazo de 1,529 millones de pesos que dejó el anterior gobierno, se redujo a 742 millones de pesos, sin embargo, la deuda pública a largo plazo, que se encontraba al cierre de la administración del 2009 en 731 millones de pesos, se incrementó – al pasar el pasivo de corto plazo- a 1,371 millones de pesos.


Un doble salto “mortal” para Hermosillo:

En septiembre de 2015, inicio de la administración de Manuel Ignacio “Maloro” Acosta Gutiérrez, se registraba una deuda de 2,444 millones de pesos, pero ese alto endeudamiento no fue impedimento para seguirla aumentando.


A tan sólo dos años de iniciar su gestión, para el 2017, el Maloro Acosta ya había crecido el pasivo del Ayuntamiento en 1,987 millones de pesos más. La mayoría del recurso a corto plazo.


Aún no se cuenta con información de la cuenta pública a septiembre de 2018 para conocer con exactitud el saldo de la deuda a este año.


Por su parte, Célida López, a dos meses de arrancar su gestión como presidenta municipal para el período 2018-2021 ya ha contratado a corto plazo, una deuda por más de 240 millones de pesos. La inoperabilidad de la administración municipal de Hermosillo debido a los pasivos es una espiral que nunca acaba.


Hasta el momento no se cuenta con planes de reducción de la deuda, incluyendo todos los pasivos. Tampoco se cuenta con mecanismos que impidan que se siga comprometiendo en estas dimensiones el recurso público, mucho menos autoridad fiscalizadora que impida más endeudamiento, incluso, un plan de rescate financiero.


Recuperar finanzas sanas para un municipio que es la sede de los poderes de un estado, que concentra la mayoría de la población y que su calidad de vida ha ido en detrimento, requerirá de muchos años, pero serán muchos más si no se detiene el crecimiento de los pasivos. Hermosillo esta “ahogado en deudas”.


Datos históricos de la deuda de Hermosillo.




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