La nueva refinería será construida por 4 empresas que han sido acusadas de corrupción.

Fue licitación cerrada y ninguna es mexicana.

Petróleos Mexicanos (Pemex) invitó a cuatro empresas, a participar de una licitación restringida, para construir la nueva refinería de Dos Bocas en Veracruz, las cuales han sido acusadas por actos de corrupción, ello a pesar de que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, había señalado que no participarían ninguna empresa internacional con antecedentes en este delito.


Apenas el día de ayer, la titular de la Secretaría de Energía (Sener), Rocío Nahle, dio a conocer los nombres de las empresas que fueron invitadas por Pemex paea participar en la licitación: Technip, KBR y los consorcios Bechtel-Techint y WorleyParsons-Jacobs.


Anteriormente, en enero de 2019, Nahle aseguró que se eligió el esquema de la licitación restringida para evitar la participación de empresas con antecedentes de sobornos.


En junio de 2010, la firma francesa Technip acordó pagar 338 millones de dólares (mdd) y resolver las acusaciones en Estados Unidos por sobornos a funcionarios del gobierno de Nigeria, con el fin de obtener contratos de construcción de instalaciones de gas natural licuado.


El caso involucró a otra de las empresas invitadas, la estadounidense KBR y otras dos compañías más en un joint venture para construir las instalaciones en Bonny Island, Nigeria, valuadas en 6,000 mdd, de acuerdo a información del Departamento de Justicia estadounidense en un documento.


Un caso más es el de la familia dueña de la firma constructora estadounidense Bechtel, con ingresos por 25,900 mdd anuales, que fue vinculada en un caso de corrupción en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos.


El diario británico Telegraph informó que la compañía uso los servicios de Al Badie Group en una campaña para ganar un contrato de 600 millones de dólares para construir su planta petroquímica.


En 2016, la Oficina de Fraudes Graves (SFO, por sus siglas en inglés) de Reino Unido abrió una investigación en contra de la empresa Unaoil, luego de que en 2010 alcanzara un acuerdo con Leighton Holdings que más tarde, en 2011, el grupo denunció como corrupción sobre un contrato por 500 mdd para un ducto en Iraq.


Documentos filtrados revelaron que las empresas Borghi y Unaoil podrían ganar cientos de miles de dólares si ayudaban al consorcio encabezado por WorleyParsons a ganar un contrato en el campo petrolero Kashagan, ubicado en Kazajstán, de acuerdo con el diario australiano The Sydney Morning Herald.


El gigante estadounidense de ingeniería KBR también fue involucrado en actos de corrupción con Unaoil.


Por último, en 2016 la filial china de la empresa estadounidense Jacobs fue vetada para participar en contratos de consultoría para el gobierno de Hong Kong durante un año.

La razón fue la falsificación de pruebas de calidad en los materiales de un puente entre Hong Kong y Zhuhai y Macau, por las que arrestaron a 21 empleados de Jacobs China.


La nueva refinería es una obra de gran tamaño de refinación para procesar 340 mil barriles diarios a partir del 2021. Para lograrlo, el gobierno federal deberá gastar 8,000 millones de dólares (mdd) y Sener estima que se crearán 23,000 empleos directos y 100,000 indirectos con la construcción.


Con este proyecto estiman terminar las importaciones de combustible desde Estados Unidos, lo que representa un 80% de la demanda nacional. Al mismo tiempo, el gobierno intenta rehabilitar las seis refinerías del país, que hoy operan por debajo del 40% de su capacidad para procesar 1.5 millones de barriles de crudo diarios.

Información de Forbes


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