Mujeres con más escolaridad, pero ganan 34% menos.

Para la más de 20 millones de mujeres activas laboralmente en México la desigualdad laboral sigue siendo un problema, en promedio ganan 34% menos que los hombres que llevan a acabo la misma actividad.


De acuerdo con un estudio realizado por el Conapred y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), incluso cuando el empleo y educación de las mujeres es similar a la de los hombres, estos suelen ganar en promedio 34 por ciento más que las mujeres, a pesar de que la última encuesta de empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) destacó que las mujeres tienen alrededor de un año más de escolaridad que los hombres.


La información laboral de diciembre de 2018 de la Subsecretaria de Empleo y Productividad Laboral de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS), estima que el ingreso promedio mensual nacional es de 6 mil 153 pesos. Los hombres se colocan por encima de esta media con un sueldo de 6 mil 723 pesos, mientras que las mujeres ganan en promedio 5 mil 233 pesos.


En el país existen estados donde la diferencia es mucho más notable. Por ejemplo, en Baja California Sur el salario de las mujeres oscila entre los 7 mil y los 7 mil 500 pesos, mientras que el de los hombres llega a los 10 mil 500. En Colima el promedio de ellas está entre los 5 mil 500 y los 6 mil pesos, el de ellos entre los 8 mil 500 y los 9 mil pesos.


En Oaxaca las mujeres están por debajo de los 3 mil 500 pesos y los hombres casi llegan a los 5 mil 500. En Chiapas el promedio es similar, bajo para ambos grupos, 4 mil para los hombres y 4 500 para las mujeres.


En cuanto a trabajo informal el estudio “Construir un México inclusivo: políticas y buena gobernanza para la igualdad de género”, elaborando por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en colaboración con el Inmujeres en 2017, expuso que casi dos terceras parte de las mujeres que trabajan están atrapadas en empleos informales que ofrecen salarios bajos, protección social insuficiente y escaso resguardo contra la pobreza.


En el año 2014, 33 de cada 100 mujeres de 15 a 54 años no unidas y con al menos un hijo nacido vivo, era soltera. Asimismo, 53 por ciento, no tenía instrucción y contaba con un nivel escolar máximo de secundaria. De acuerdo con las cifras del primer trimestre de 2017 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), el 41.8 por ciento de ellas trabaja, el 31.2 en el sector informal, el 12.2 en el doméstico y el 6.6 no recibe ningún pago por su trabajo.


La OCDE ha señalado que la desigualdad de género en lo laboral tiene repercusiones económicas significativas. Los modelos de la organización calculan que habría un impulso considerable a la economía si las mujeres participaran en el mercado laboral en porcentajes similares al de los hombres. En México, por ejemplo, si se redujera a la mitad la brecha de género en la participación del trabajo de personas entre 15 y 74 años para 2040 se añadirían potencialmente 0.16 puntos porcentuales a la tasa de crecimiento anual proyectada en el PIB per cápita para el periodo 2013-2040, incrementando la tasa promedio anual a 2.46 por ciento.


De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Discriminación (ENADIS 2017), nueve de cada 10 adolescentes y jóvenes que no estudian ni trabajan son mujeres; casi la mitad de éstas (45 por ciento) se encuentran en esta situación porque deben dedicarse a los quehaceres del hogar.


En promedio, las mujeres aportan casi el 77 por ciento de los quehaceres domésticos y del cuidado infantil sin remuneración. También dedican más de seis horas diarias al trabajo no remunerado, mientras que los hombres lo hacen por menos de dos horas.

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