Venden pescado caro por barato.

En cuaresma el consumo de productos del mar aumenta significativamente, lo que es aprovechado por los comercios que sustituyen con pescados baratos o de menor calidad lo que piden los clientes, afectando además del bolsillo del consumidor el consumo de especies que podrían estar en peligro de extinción.


Mercados, tiendas de autoservicio y restaurantes venden pescados nacional e internacional que intercambian por otras especies sin que el comprador sepa por lo que pagó.


Esta práctica es posible ya que no se cuenta con una regulación sobre la venta de estos productos, que genera malas prácticas, lastima le economía y promueve la pesca ilegal de animales que se encuentran dentro de la lista roja de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza.


Oceana México llevó a cabo un estudio “Gato x Liebre” que demuestra el fraude y la sustitución de la comida de mar en un alto porcentaje de locales con fines comerciales.

Renata Terrazas, responsable de la investigación “Gato x Liebre”, aseveró que el desorden institucional afecta a los pescadores, que se ven forzados a malbaratar su producto para garantizar ventas, a las especies animales explotadas sin ningún control y a los consumidores que no reciben lo deseado.


“El consumidor está pagando más de lo que está recibiendo. Les están vendiendo gato por liebre. El 30 por ciento de los productos son sustituidos por otras especies. Por ejemplo, una sustitución de mero por basa es casi una sustitución de 6 a 1, en supermercados; el mero puede estar en 600 pesos y el basa a 90 pesos el kilo. Ahí hay un fraude, es una carga económica que pagan los consumidores (…) Alguien está ganando algo por vender esas especies baratas como pescado más caro”, dijo.


“Hacemos un llamado al consumidor para que tenga cuidados extremos a la hora de comprar y verificar que los productos no estén echados a perder. Asimismo, llamamos a la autoridad, en este caso a la Profeco, para que redoble sus esfuerzos y regule este tipo de prácticas. Es muy común encontrarse con venta de productos a la intemperie, alejados de los esquemas de refrigeración y esta práctica crea el riesgo de estar consumiendo productos de mar echados a perder o en proceso de hacerlo (…) Es probable que el cambio de especies no cause problemas de salud, pero sí daña al no ofrecer los nutrientes o los sabores que fueron comprados”.


Los resultados de la investigación realizada en Ciudad de México, Mazatlán y Cancún arrojaron que el 31 por ciento de los productos del mar había sido sustituido.


Los pescados más sustituidos fueron los siguientes:

Marlín: Con un índice del 95 por ciento fue sustituido por otras tres especies de peces pelágicos, atún aleta amarilla, pejegallo y pez vela.


Sierra: Cambiado por lisa blanca, palometa, chano, mojarra aletas amarillas y burrito corcovado. Suma 89 por ciento de las frecuencias.


Mero: Con un porcentaje de 87 por ciento fue cambiado por pez fuerte, bagre bandera, blanquillo lucio y sardina crinuda.


Huachinango: Los animales por los que fue sustituido en el 54 por ciento de los casos fueron el bagre bandera, lengua y cardenal.


Robalo: Fue intercambiado el 53 por ciento de las veces por corvina boquinaranja, corvina rayada, cobia y conejo amarillo.

Información de, Sin Embargo

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